Halloween

Fueron muy  valiosas e interesantes todas las historias que los usuarios del Portal Educativo Colombia Aprende enviaron en el especial del Halloween, dentro de ellas se ha destacado la que más relación tiene con esta fecha y que está mejor construida. Queremos invitarte a leer atentamente esta aterradora experiencia que vivió Hector Fabio J.O. quien compartió con toda la comunidad de Colombia Aprende lo sucedido. 

Igualmente agradecemos a todas los usuarios que participaron de este gran especial.  

Siempre me ha gustado la aventura y lo desconocido, la emoción de las cosas nuevas, los descubrimientos, por eso (y los campamentos) entre a los scouts cuando era niño. En mi camino hacia caballero scout debía completar suficientes especialidades y con mis compañeros decidimos aplicar a la especialidad de exploradores.Nuestros Jefes de grupo (No. 3 de Santa Librada en Cali) nos programaron la prueba para un fin de semana con puente, justo como el que tenemos ahora para “Halloween”.

La prueba para exploradores era una caminata desde Cali hasta una vereda llamada la Virgen, eran casi tres días de camino, descansando en cambuche y preparando nuestros propios alimentos de supervivencia. Todo iba de maravilla, nos había rendido el recorrido por nuestro buen paso y el azimut estaba quedando excelente; la noche del 31 de Octubre estábamos realmente cansados y decidimos armar nuestros cambuches en un bosquecillo poco después del Km 18 de la vía al mar, era un lugar frío y muy oscuro.

Estábamos rendidos, preparamos la cena y nos dispusimos a dormir cuando ya eran casi las 11:00 pm; al acostarnos (estábamos separados un par de metros uno del otro, cada cual en su propio cambuche) empezamos a escuchar pasos sobre las chamizas que nos rodeaban, eran pasos firmes que rompían sin piedad las chamizas, al principio pensamos que era algún capataz o vigilante de la zona, pero al escuchar los pasos más cerca nos levantamos, miramos al rededor y no había nadie a parte de nosotros.

Nos recostamos de nuevo, nuevamente los pasos empezaron a acercarse, con un ritmo más vivaz (como caminando rápido) y al sentirlos cerca nos levantamos y de nuevo no había nadie!!

Estábamos un poco (MUY!!) nerviosos pero nos hacíamos los valientes, así que nos recostamos de nuevo y esta vez esperábamos “pillar” al bromista, nos quedamos recostados y los pasos retornaron, esta vez parecía que corrían, fue muy rápido y los protectores de nuestros cambuches fueron “golpeados” por algo, como si los sacudieran, nos paramos de un brinco y salimos corriendo sin lograr ver al perpetrador del evento, no supimos ni cómo pasamos la cerca de púas y cuando nos dimos cuenta estábamos de nuevo en la carretera.

Fue un susto tremendo, estábamos cansados y en la carrera perdimos nuestros víveres y cambuches (abandonados en el bosquecillo de los pasos). Caminamos en medio de la noche por la carretera hasta que el susto pasó y el cansancio nos venció. Nos sentamos cerca de un poste del camino a descansar, sentados mirando hacia la carretera… de pronto comencé a ver una luces al fondo de la carretera, como si fueran velas, pensé que estaba como soñando y miré a mis compañeros de aventura, y sus rostros de susto e incertidumbre confirmaron que veían lo mismo.

 

Nos quedamos quietos, como congelados, mientras las luces avanzaban por un lado de la carretera, a medida que se acercaban se veían figuras humanas resplandecientes, totalmente de blanco iluminadas por las “velas que sostenían”. En ese momento mi corazón se me iba a salir por la boca, me sentía frío (y mis colegas después me dijeron haber sentido algo similar) estábamos allí y las luces al estar muy cerca ya parecían personas, campesinos comunes con velones andando por la carretera, era algo extraño pero se veían muy naturales.

El que venía a la cabeza nos saludó y nos preguntó que hacíamos allí a la media noche, le contamos acerca de nuestra prueba y el nos dijo que ellos estaban haciendo una prueba también para honrar a sus difuntos. Se despidió de nosotros, ya estábamos tranquilos, y preguntamos si estábamos por la ruta correcta hacia nuestro destino, el campesino contestó a nuestras espaladas, pero cuando volteamos no había nadie…

Fue escalofriante, esas “personas” no lo eran, eran algo más y nosotros sentimos el frío subiendo por nuestra espalda. Corrimos hasta el amanecer cuando por fin caímos (casi desmayados) en un poblado cercano; un hombre en una tienda vio nuestras caras de susto y nos preguntó la causa y contamos el caso. Él nos explicó que esas eran ánimas que todos los 31 de octubre a la media noche salen a recoger a las almas pérdidas en este mundo para ayudarlas a llegar a su “destino”.

Hector Fabio J.O.

Una respuesta

  1. El misterio cuando se descubre deja de ser “misterio” de ahí que es mejor dejarlo así y no aventurarse a descubrirlo.

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